Para muchos escritores desarrollar la trama de su historia teniendo en cuenta las estructuras narrativas y/o los arquetipos estructurales no parece ser la idea más atractiva del mundo. El prejuicio de que las estructuras son rígidas o hacen predecibles a las historias es lo que hace que muchas veces los escritores decidan pasar de largo esta herramienta tan útil en el momento de crear sus obras.

Las estructuras no son una historia en sí mismas. Son tan solo un mapa que seguir para saber dónde van los momentos importantes de tu historia y los giros argumentales. Son una guía que te ayudan a llevar tu historia por algún camino y no terminar dando rodeos y caer en aburridos circunloquios.

Las estructuras te ayudan a darle forma a tu historia mientras mantienen la flexibilidad necesaria para producir una historia única.

Existen muchísimas estructuras que puedes usar, puedes encontrar algunas de ellas en artículos anteriores del blog o en nuestro curso «Aprende a escribir historias desde cero», sin embrago, en esta ocasión te voy a hablar de la estructura de los tres arcos, que quizá es una de las más usadas y amadas en la historia de la literatura mundial.

Como es un tema largo, en este artículo te hablaré de la primera parte, el primer acto, y a lo largo del año iré escribiendo sobre los otros dos arcos faltantes.

La estructura de los tres arcos

Sin importar si eres un escritor de mapa o un escritor de brújula, un escritor principiante o un escritor profesional, conocer y entender las estructuras narrativas es una de las claves para construir un libro más fuerte y cautivante.

Si no eres de los que estructura su obra con esquemas elaborados antes de empezar a escribir, no importa. Lo importante es que entiendas cómo funciona la estructura y con eso en la cabeza dejes a tu imaginación hacer lo suyo.

Conozco escritores que estructuran sus obras para darles forma luego del primer borrador y así saber por dónde empezar a editar.

La estructura de los tres actos sirve para darle forma a cualquier historia de cualquier género, sin importar si la historia está centrada en la trama o en el personaje. También tiene en cuenta tanto los arcos internos como los externos, así que no te preocupes si sientes que te va a limitar.

Los tres actos de la estructura de tres actos representan: el inicio, el medio y el final respectivamente (o la introducción, la oposición y la resolución… como prefieras llamarlo), con la transición entre cada acto funcionando como un punto de giro narrativo.

Veamos un poquito en qué consiste eso:

-El primer acto corresponde al primer 15% a 25% de tu historia y sirve para presentar la vida cotidiana de tu personaje antes de arrastrarlo al conflicto de tu obra.

-El segundo acto empieza cuando termina el primero (como es lógico) y comprende hasta el 75% – 90% de tu historia. Acá se muestra el viaje de tu protagonista hasta su meta, la oposición que hace al antagonista o a las fuerzas antagónicas y su desarrollo como personaje.

-El tercer acto comprende lo que queda de tu historia. Acá se muestra cómo tu protagonista superó sus debilidades o temores, venció al antagonista y arregló todo lo que había estropeado a lo largo de su viaje.

Exploremos el primer arco de tu obra:

El primer acto de la estructura de los tres arcos contiene tres momentos importantes de tu historia: el gancho, el incidente incitante y el primer giro narrativo.

Estas marcas suceden a lo largo de ese 15% – 25% dependiendo de la cantidad de escenas que necesites para mostrar la cotidianidad de tu personaje, su insatisfacción y su llamada a la aventura.

Si aún no tienes claro cómo quieres iniciar tu novela, una buena idea es empezar a estructurar desde la primera marca, el giro narrativo, e ir construyendo hacia atrás hasta llegar al inicio.

1- El gancho

El gancho es la primera escena o secuencia en tu historia, y su propósito es justo el que se nombre indica: enganchar a los lectores en tu obra para que sigan leyendo más allá del primer capítulo.

Para ser efectivo, un gancho debe tener tres cosas:

-Presentar al protagonista

-Mostrar la vida cotidiana de tu protagonista: sus alegrías, sus problemas y sus luchas.

-Mostrar al protagonista enfrentándose a sus conflictos cotidianos.

Estos tres puntos le dan a tu lector un fuerte entendimiento no solo de quién es tu protagonista, sino cómo es: su personalidad, sus sueños, sus temores, etc.

Al mismo tiempo, al mostrar sus conflictos o luchas cotidianas (es decir, algo que hace que tu protagonista ya no está satisfecho con su vida o no está a salvo) haces que tu historia avance al siguiente momento de la trama, dándole a entender a tu lector que la vida de tu protagonista pronto está por experimentar un cambio (necesario u obligado).

2- El incidente incitante

La segunda marca en el primer acto es el incidente incitante: el evento que pone en marcha tu historia. Algo en el mundo de tu protagonista cambia, dándole la oportunidad calmar su insatisfacción o presentarle los futuros peligros que deberá enfrentar.

En muchos casos, deberás añadir algunas escenas entre el gancho y el incidente incitante que ayuden a profundizar en el mundo de tu protagonista. Dicho esto, es importante aclarar que el incidente incitante es el primer momento en el que les darás a los lectores una probada de la aventura que viene en camino.

También quiero resaltar que muchos protagonistas rechazaran esa llamada inicial a la aventura que les ofreces en el incidente incitante. Una debilidad o un temor importante los mantiene anclados en su lugar en el mundo, haciendo que las consecuencias de no moverse sean más aceptables que las consecuencias de actuar, al menos desde su visión del mundo. Piensa que no todos salimos de nuestra zona de confort sin oponer resistencia, así estemos viviendo en el mismísimo infierno.

3- Primer giro narrativo

Al igual que con el incidente incitante, van a trascurrir algunas escenas entre el incidente incitante y la marca final del primer giro narrativo. Lo cual tendrá como consecuencia que tu protagonista se adentre en el corazón de la historia, es decir, el segundo arco.

El primer giro narrativo llega aproximadamente entre el 15% y el 25% de la historia y representa un momento de no retorno en el que el protagonista por fin se decide comprometerse con la trama.

En algunos casos, hay obras cuyo incidente incitante y su primer giro narrativo son el mismo evento. Esto puede suceder cuando el personaje principal ya está comprometido con la trama y no necesitas darle ningún tipo de empujoncito para que actúe.

Si tu protagonista se resiste al incidente incitante, necesitarás construir la atmosfera para convencerlo en el primer giro narrativo de actuar y a veces para lograrlo deberás quitarle algo preciado o que atesore.

Resumiendo el primer acto:

El primer giro narrativo es uno de los giros importantes en tu historia. Junta todo el primer acto y empuja a tu protagonista a una aventura fuera de su zona de confort. Aun así, las tres marcas (el gancho, el incidente incitante y el primer giro narrativo) no deberían ser las únicas escenas que sucedan durante este acto.

Como te dije antes, es importante que añadas escenas adicionales que ayuden a llenar los espacios entre uno y otro momento. En estas escenas trabajarás el mundo de tu historia, el desarrollo de tu personaje y la relación con quienes le rodean. ¿Cuántas escenas necesitarás? Dependerá de las necesidades de tu historia.

Si ya sabes qué sucederá durante el gancho, el incidente incitante y el primer giro narrativo, enfócate en averiguar qué detalles importantes de tu exposición necesita conocer tus lectores y las acciones y diálogos que permitirán a tu protagonista pasar de una marca a la otra.

No es fácil, es verdad. Perfeccionar el primer acto de tu novela será un proceso que te tomará tiempo, así que no te preocupes por dominar estos tres momentos en tu primer borrador. Las revisiones, los editores y los lectores beta serán tus mejores armas para lograr una historia fascinante, sólida y bien construida.

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