Mantener a los lectores pegados a tu obra es primordial. Y una de las formas más fáciles para asegurarte de que se mantengan pasando páginas es aumentar las complicaciones. Al hacerlo te aseguras de que tus personajes siempre tengan algo que perder.

Cuando algo importante para tu personaje está en peligro el conflicto y la tensión de tu historia aumentan, agregando suspenso.

¿Entonces cómo aumentas las complicaciones? ¿Cómo puedes hacerlo cuando sientes que tu historia está perdiendo el impulso?

¿Cómo mantener a tus lectores pegados a tu obra?

1-Empieza por identificar los puntos importantes de tu historia

Toda historia tiene sus puntos importantes: momentos o cosas por las que debe pasar tu personaje para llegar al final. Si no conoces cuáles son, te estás arriesgando a construir una historia llena de escenas sin relación que terminarán por dañar la cohesión y la emoción narrativa.

El éxito de tu obra depende del éxito de tus momentos importantes, ya que están ligados a tu personaje principal, con quien tus lectores van a pasar más tiempo. Gracias a la empatía, puedes hacer que permanezcan pegados a tu obra con el fin de saber cómo se va a desenvolver todo.

Por eso es importante conocer muy bien a tus personajes. Antes de considerar cuales son los puntos importantes de tu novela, es recomendable tener bien claro quién será la persona que cargará con su peso.

Aquí hay algunas preguntas que te deberías hacerte:

-¿Qué quiere tu personaje principal?

-¿Cómo planea lograrlo?

-¿Por qué mi personaje principal quiere eso? ¿Cuáles son sus motivos?

-¿Cuál es el camino para lograrlo y al mismo tiempo sacar a mis personajes de la zona de confort?

-¿Qué puede perder si no logra alcanzar sus metas?

-¿Cómo puede cambiar la vida, creencias, etc. de mis personajes para mal si no logran alcanzar esa meta?

– Si el personaje falla en alcanzar su meta ¿cuál es la consecuencia para aquellos a quien ama?

No te detengas aquí. Después de hacerte estas preguntas sobre tu personaje principal repite el ejercicio, usando las mismas preguntas, con el antagonista de tu historia. Hacerlo te ayudará a crear un antagonista realista y complejo con quien tus lectores puedan simpatizar.

Con este ejercicio podrás conseguir ideas para tu trama y los arcos de tus personajes que te ayuden a potenciar el impacto de los giros argumentales y los momentos importantes de tu obra.

2- Aumenta las apuestas emocionales

La clave para mantener a los lectores enganchados a tu obra está en suscitar en ellos emociones y sentimientos. Tómate el tiempo de desarrollar con cuidado tu historia de tal forma que termine siendo una montaña rusa de sensaciones para quien te lee y verás como no podrán soltar tu obra.

Eso sí, recuerda que para que tu obra sea emocionante no debes escribir solamente escenas de acción. Las escenas de reacción y ambientación, en las que les permites —tanto a tus lectores como a tus personajes— tomar aire y relajarse, son necesarias.

Si todo el tiempo estás en la parte más alta, el lector podrá pensar que se encuentra en una planicie y no en una montaña.

Para empezar a trabajar en las emociones, necesitarás ser cruel. Esto significa poner a tu personaje en situaciones que pueden comprometer su seguridad tanto física como mental.

Para eso, empieza por identificar estos tres factores:

a) Miedos

¿Qué es lo que más teme tu personaje y por qué? Ve más allá de los miedos físicos como lo son las arañas, las alturas o la oscuridad y piensa en los emocionales: ¿Tiene miedo de morir solo? ¿Al compromiso? ¿Enamorarse de alguien que no le corresponda? ¿Perder a su mejor amigo?

Piensa en al menos tres miedos emocionales que tu personaje pueda enfrentar, luego identifica por qué tiene miedo de eso: ¿Qué sucedió en su pasado para que adquiriera ese temor?

b) Defectos

¿Cuáles son las peores características de tus personajes? ¿Se enojan fácilmente? ¿Son orgullosos? ¿Arrogantes? ¿Avariciosos?

Piensa en los defectos que tu personaje sabe que tiene y en los que no. ¿Cómo esos defectos lo alejan de sus metas?

También tómate el tiempo de pensar en debilidades que no sean necesariamente defectos, pero que a tu personaje no le gusten sobre sí mismo. Por ejemplo ser tímido, mal sentido del humor, rinitis, malo para hablar en público, etc.

c) Remordimientos

¿Tu personaje ha hecho algo de lo que se arrepiente? ¿O tal vez desearía haber hecho algo que no hizo?

Piensa en al menos dos situaciones en las que tu personaje sienta algún tipo de remordimiento. ¿Teme volver a experimentar una situación así? ¿Ha tenido que cargar con culpa o vergüenza?

Ahora que ya tienes un mayor entendimiento de la peor parte de tu personaje, piensa en varias situaciones en las que deba enfrentarse a estos obstáculos. Luego añádelas a la trama. Hacer que tu personaje salga de su zona de confort y caiga de lleno en situaciones que exigen valentía hará que los lectores quieran saber qué va a pasar con él o ella.

3- Finalmente, amplifica la tensión de tu historia

Una razón por las que poner complicaciones en tu obra es importante es porque crea tensión; un sentimiento de angustia que hace que los lectores pasen y pasen las páginas hasta el momento en que esa angustia se ha ido.

Aquí hay algunos ejemplos:

a) La bomba de tiempo

La forma clásica de añadir tensión a tu obra es por medio de una cuenta regresiva. En pocas palabras: si tu personaje no logra hacer alguna cosa en cierta cantidad de tiempo, entonces alguna consecuencia negativa va a suceder.

 No hay nada que llene de curiosidad a tu lector más que saber que el personaje va a perder algo si no logra cumplir con el tiempo límite.

b) Modo supervivencia

Otro truco es poner a tu personaje en una situación en la que salgan a flote sus instintos primarios. Todos queremos sentirnos a salvo y seguros física, emocional, financieramente, entre otras. Si pones a tu personaje en una posición en la que pierda esa seguridad, estás forzándolo a entrar en un modo de supervivencia.

Las consecuencias si tu personaje no tiene éxito son grandes. Además de eso, cuando alguien está en ese modo, por lo general, toma decisiones temerarias. Esto aumenta el drama y el suspenso de la historia.

c) Credibilidad

Cuando alguien pone en duda la credibilidad de tu personaje aumenta la tensión. Ponerlo en una situación en la que se le obliga a cuestionarse sus creencias o enfrentarse  a la pérdida de su reputación es una buena forma de agregar tensión a la historia.

Recuerda que las complicaciones de tu historia están profundamente entrelazadas con tu trama y personajes. Por lo que es importante que mantengas la historia en mente cuando trabajas en ellas.


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