5 TIPOS DE APERTURAS QUE PUEDES USAR EN TU OBRA

La primera escena de tu obra, o la escena de apertura, presenta tus personajes, tu trama y tu escenario. Comparados con los libros que se escribían hace cien años, los autores tiene cada vez menos palabras para presentar su obra y al mismo tiempo atrapar al lector.

Lo que sucede es que estamos en un mundo saturado. Cada día se publican una cantidad de libros desorbitantes. Eso, sin mencionar que en este momento de la historia del hombre competimos con los videojuegos o la televisión por acaparar la atención de las personas en su tiempo libre. Por lo que no hay que negar que la primera página, específicamente las primeras 250 palabras, son las que determinarán si al lector le interesa tu obra o no, o si prefiere hacer otra cosa en vez de leer. En ese pequeño lapso es cuando tomará la decisión de pasar la página, buscar otro libro o cambiar de actividad.

¿Entonces, cómo atrapar su atención? La clave está en la forma en la que comienzas tu obra.

Hay muchos métodos para empezar una historia que, además, puedes encontrar en diferentes obras. Algunos son más efectivos que otros, dependiendo el tipo de lector para el que va dirigido tu trabajo.

Algunas aperturas que te servirán en tus obras

1- Prologo robado

En esta apertura, robas una parte de clímax y la pones dentro de tu prólogo. Al abrir tu obra de esta manera puedes aportar intriga al lector, quien querrá querrá saber cómo llegó ahí. Eso sí, ten mucho cuidado. La parte que tomas del clímax debe ser corta, de lo contrario tu lector se verá expuesto a una serie de sucesos que no entenderá.

Una razón para la que un escritor usaría este tipo de aperturas es porque el verdadero primer capítulo de la historia es un poco más lento y podría no ser tan efectivo en el momento de captar la atención del lector.

Si vas usarlo en tu obra, preguntante por qué y qué es lo que quieres lograr con él. La respuesta te ayudará a saber elegir cuál es la parte más adecuada con la que iniciar tu obra.

2- Información abundante

En este tipo de introducción, el lector recibe una cantidad de información que le ayuda a entender qué es lo que se viene más adelante en la obra. Esta apretura puede ser escrita de muchas formas: como un prólogo, una sinopsis, un reporte de algún tipo, un artículo de periódico etc. Todas estas herramientas le darán un aire de «historia real» que puedes luego entretejer en tu ficción.

Existen muchas razones por las que este tipo de apertura puede funcionar en tu obra. Si la información está basada en hechos reales pero no se adecúa a tu historia, y aun así es importante para explicarla o si simplemente hace parte de un elemento científico, mitológico o histórico de tu mundo y necesitas que el lector lo conozca para entender un poco más de tu obra.

3- Sueño, escena del pasado o premonición

Este tipo de apertura usa un prólogo o un capitulo inicial en el que se ve un flashback, un sueño o una premonición con el fin de mostrar o el origen del problema de la historia o su consecuencia.  Cuando usas este recurso, lo que pretendes es poner al lector en el medio de algo poderosamente emocional o con el mayor impacto que puedas.

Darle al lector un abrebocas de los conflictos internos del personaje que terminan desembocando en un conflicto externo puede disparar instantáneamente la intriga.

Eso sí, ten mucho cuidado cuando usas este tipo de inicio, pues puedes caer en el inicio falso y terminar haciendo que tu lector se sienta engañado y no quiera seguir leyendo. Acá te dejo un link con información al respecto que te puede servir.

4- Cambio que se avecina

En esta apertura, la más usada, presentas a su personaje viviendo su vida cotidiana. El comienzo es normal, ordinario hasta que el incidente incitante aparece y cambia todo.

Dependiendo del genero de tu historia —y si lo haces bien— este método puede ser intrigante. Si su personaje ama su vida así como es, seguramente este es el tipo de mundo que hará todo por recuperar una vez se lo quistes, lo cual puede resonar al final del libro.

El problema con este tipo de inicios es que puede ser lento y a veces aburrido. Por lo que intenta evitar contar cómo tu personaje se despertó y se preparó el desayuno.

5- «Ya llegué»

La idea acá es que empieces tu historia lo más cerca que puedas a un evento atrapante. Empieza con una escena loca o emocionante y a partir de ahí construye y presenta al personaje. Verás que tus lectores se terminarán encariñando bastante con él y se quedarán a leer la obra para saber qué le pasa.

Cuando inicias justo en el momento antes del incidente incitante, es posible que no obtengas los resultados que esperas porque el lector no tendrá el tiempo suficiente para conocer a tus personajes y crear conexión con ellos. Por lo que esta apertura necesitará bastante habilidad narrativa de tu parte.


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Sobre el Autor Escuela de escritores Mnemósine

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