Escribir un manuscrito se siente a veces como correr una maratón en la que, una vez que llegas a la meta final, te das cuenta que la carrera apenas está comenzando. A veces se puede pensar que terminar un manuscrito no es nada más que la parte fácil  de ser escritor. El verdadero trabajo empieza contigo sentándote y pensando cómo vas a editar eso que ya escribiste para hacerlo espectacular.

Antes de empezar con el artículo, te voy a enseñar dos reglas básicas:

Regla 1: Una buena edición tiene que ver con escribir bien.

Lo primero de lo que tenemos que hablar es el hecho de que la edición de tu obra y la escritura de tu obra son dos caras de una misma moneda. A veces nos acercamos a ellos como si fueran dos pasos completamente diferentes, y aunque lo son, es importante recordar que los mismos principios se aplican a los dos.

Si has escrito tu primer borrador teniendo en cuenta los principios de una buena historia como lo son la estructura, los arcos de tus personajes, tu narración, entre otros, tu trabajo de edición será mucho más fácil. Los mismos principios y técnicas que usaste mientras escribías tu libro serán tus herramientas mientras editas. La única diferencia es que durante el proceso de edición tu cerebro no se va a sentir exprimido o estancado por la desesperante necesidad de plasmar en el documento esas palabras de tu cabeza.

Ahora ya tienes el material necesario para sacarle brillo.

Regla 2: Empieza con un plan.

La razón por la que la edición a veces parece tan abrumadora es porque estamos viendo la novela como un todo sin dividirla en pasos más pequeños y fáciles de lograr. La mejor forma de lograrlo es haciendo una lista.

Escribe todo eso que sientes que debes revisar en tu novela y ve chequeándolo en la medida en la que lo hagas. Haz una lista de los capítulos de tu novela y enfrente anota tus impresiones generales: qué es lo que sientes que le hace falta y cómo deberías trabajar en cada uno de ellos. De esta manera, ya tienes una idea general del trabajo que debes realizar y te será más fácil proyectarte.

7 consideraciones sobre cómo deberías editar tu obra

1- Encuentra tus muletillas

Las muletillas son palabras o frases que usas una y otra vez. Algunas serán las que hacen parte de tu estilo —lo cual significa que abusas de ellas en cada cosa que escribes—, otras se tratarán de palabras nuevas que terminaste usando solo para este proyecto.

2- Evalúa tu conteo de palabras

El conteo de palabras es algo importante en el mundo editorial, no solo porque hay expectativas de acuerdo al género, sino porque es la forma en la que nos entendemos mutuamente —así como en el mundo de la gastronomía se habla de kilos y gramos, en el nuestro se habla de palabras—. Aunque es importante que una historia sea lo larga que ella misma pide, cuando tu conteo de palabras es más largo o más corto de lo esperado puede terminar afectando tus posibilidades de publicación y la experiencia de tu lector.

Revisa qué es lo que espera el mercado de una obra como la tuya.

Si tu conteo de palabras es más corto siempre puedes añadir escenas que desarrollen más a tus personajes y sus relaciones o alguna que otra sub trama. Revisa tus escenas y sus estructuras para ver si no te estás saltando algo.

Si tu conteo de palabras es muy largo examina cada uno de los elementos que componen tu obra: ¿Es necesaria esa sub trama o ese monólogo? ¿Sientes que alguna de tus escenas o personajes de repite de algún modo? ¿Puedes combinar escenas?

Acude a la economía del lenguaje para reducir en una o dos frases lo que habías escrito en un párrafo larguísimo. Revisa tus descripciones y considera si son necesarias o no analiza tus diálogos. Saca todo lo que sientas que está sobrando.

3-Fortalece tu estructura

La mejor forma de acercarte a una estructura es antes de escribir tu primer borrador. Si sabes cuáles son los momentos principales de tu historia, lo más probable es que termines con un primer borrador que, como mínimo, te lleve a dónde quieres llegar.

En tu fase de edición, tu trabajo es perfeccionar esa estructura asegurándote de que todas las piezas están en su lugar indicado haciendo el trabajo indicado.

4- Fortalece los arcos de tus personajes

Los arcos de tus personajes son, tal vez, el elemento más difícil para desarrollar en un primer borrador. Incluso si has construido apropiadamente los arcos para que correspondan con la estructura de la trama, el crecimiento interno de tu personaje en la medida en la que lo escribes puede alterarte un poco las cosas.

Evalúa a tu personaje en cada una de las secciones estructurales de la historia para asegurarte de que está en el lugar indicado en ese momento.

5- Refuerza tu tema

La estructura, el arco de tus personajes y el tema trabajan de la mano. No puedes corregir uno sin tener que echarle mano a los otros dos. Aun así, necesitas evaluar el tema de tu historia de manera objetiva para asegurarte de que lo estás desarrollando adecuadamente con tu trama y tus personajes.

6- Edita tu prosa línea por línea

La mayoría de los puntos mencionados anteriormente tiene que ver con la edición del contenido de tu obra que la afectan como un todo. Solo cuando ya has solucionado este aspecto general, puedes enfocarte en los pequeños detalles. Piensa en una casa, hasta que esté construida completamente puedes enfocarte en la decoración interior. Eso no quiere decir que puedas quedarte sin pensar en ella. Una buena prosa resaltará tu obra tanto como la trama.

No te enfoques únicamente en corregir la gramática, la ortografía o la puntuación, piensa en el ritmo y en la elección apropiada de palabras. Evalúa cada frase y cada palabra. ¿Están diciendo exactamente lo que quieres que digan?

7-Elimina los errores de tipografía

El último paso que deberías hacer en la edición de tu obra es el de cazar los errores de tipografía que tienes por ahí. Piensa que es como barrer la casa después de construirla y decorarla. A pesar de que tendrás ganas de corregir cualquier error de tipografía en la medida en la que editas tu obra, no te dediques a cazarlos detalladamente hasta que no hayas completado todos los pasos anteriores. No hay ningún punto en pasar la aspiradora si todavía no has terminado de poner la ventana.


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