¿QUÉ PUEDES HACER CUANDO ODIAS A TUS PERSONAJES?

Puede que parezca algo extraño pero sucede: por alguna razón a lo largo de tu escritura terminas odiando a alguno de tus personajes —y no porque sea, precisamente, el villano—.

Tal vez se trata de un personaje sobre el que esperabas más, un personaje que con las páginas empezó a rebelarse a lo que necesitabas que fuera o, simplemente, porque en la medida en la que lo escribiste lo fuiste conociendo poco a poco y llegó un punto en el que te diste cuenta que tal vez no era del tipo de personas que te agradan.

 Sea cual sea la razón, odiar a tus propios personajes no es un buen signo. Demuestra que hay algo que está fallando en tu obra y lo más probable es que te lleve de una u otra forma a tomarle fastidio, haciendo que no le pongas todas las ganas que deberías a tu trabajo.

Si no logras arreglar este problema a tiempo es posible que termines escribiendo algo de lo cual no te sientas orgulloso en el futuro.

Consejos para que te vuelvas a enamorar de tus personajes

1- Piensa en la historia desde su perspectiva

Si odias a tu personaje es que, tal vez, no hayas terminado de entenderlo completamente.

Trata de comprender su forma de pensar. Para eso es muy importante que te des un paseo en sus zapatos. Piensa en su personalidad, en su pasado y en la forma en la que los eventos de tu historia lo están afectando. Si tu fueras él ¿Cómo reaccionarías? ¿Cómo te sentirías? Hacer este ejercicio te ayudará a despertar tu empatía.

Un personaje odiado por su creador es simplemente sea un personaje mal entendido.

Si tu intención es que ese personaje sea odiado por tus lectores no está de más explicar un poco lo que está teniendo que atravesar. Comprenderlo no significa aceptar su forma de actuar.

2- Recuerda por qué querías escribir a ese personaje en primer lugar

Hay una razón por la que decidiste que él o ella debían estar en el elenco de tu obra. Tal vez simplemente querías contar la historia de ese personaje en específico o tal vez hacía parte de lo que la historia requería que tuvieras.

Cual sea la razón, date el tiempo para re-descubrir qué es lo que querías decir y cómo puedes expresarlo a través de ese personaje.

Eso te ayudará a ver con nuevos ojos su papel en tu obra.

3- Piensa en las motivaciones de tu personaje

Es muy posible que este punto esté bastante ligado al punto anterior, pero una de las mejores formas de traer de nuevo tu personaje al ruedo es analizar qué es lo que quiere.

  • ¿Cuál es su propósito en la historia?
  • ¿Qué necesita?
  • ¿Qué desea?
  • ¿Qué es lo que lo hace avanzar dentro de la historia?

Entender la motivación de un personaje es muy importante cuando escribes una historia ya que no solo le dará sentido a lo que haces sino que permitirá que los lectores sean capaces de identificarse emocionalmente con él.

4- Señala lo que no te gusta

Si hay algo que te molesta acerca de tu personaje siempre puedes cambiarlo, pero para eso primero necesitas señalar lo que es.

Como todos nosotros, un personaje principal debe tener debilidades. La idea es que a lo largo de la historia estas debilidades —junto con sus fortalezas— le ayuden a crecer de alguna manera, a transformarse.

Tu personaje no debe terminar siendo el mismo que cuando empezó tu obra y por el camino, en su proceso de cambio, es posible que pase por una etapa en la que no te agrade. Eso es muy normal —si yo hablara con mi yo adolescente no nos caeríamos bien—. Piensa que es algo por lo que debería pasar antes de convertirse en el personaje que debe ser.

Por otro lado, recuerda que los lectores se identifican con los personajes con defectos y así no te guste mucho la etapa por la que está pasando es posible que gracias a ella generes conexión y empatía con ellos.

5- Determina si el personaje es necesario para la historia

Si realmente odias a uno de tus personajes y no lo ves necesario para la historia, córtalo. No es tu obligación dejar nada que no te guste o que no le sirva a tu obra. Piensa que si muchas veces en el proceso de edición terminamos cortando escenas que nos encantan, sacar un personaje que no te gusta no es la gran cosa —es más, hasta se puede sentir como una suerte de liberación, algo así como cuando terminas una relación tóxica—.

Así que anímate, todo tiene solución.

No te quedes con algo o alguien que haga que no te sientas completamente orgulloso de la obra que estás escribiendo.


Cuéntanos qué opinas sobre el artículo en los comentarios y si nos faltó algo, ayúdanos a completarlo. ¡Nos encanta leer tus anécdotas!

Esperamos que este texto te sirva para volverte a enamorar de un personaje. Si te sirvió la información, alegra nuestro día con un ‘like’. No olvides seguirnos en redes sociales para tener más consejos de escritura y ayudas para escritores.

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Imagen: pexels.

Sobre el Autor Escuela de escritores Mnemósine

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