Escribir los diálogos de tu historia puede ser todo un reto.

 Una sola palabra que falte o que esté mal puesta puede cambiar todo el significado de lo que se está diciendo. Una mirada cómplice o una sonrisa ladeada, también.

Muchas veces sucede que una trama magnifica se ve arruinada por la pobre construcción de los diálogos y el lector, decepcionado, no tiene más remedio que cerrar el libro y dejar esa historia en el olvido.

Por otro lado están esas historias sencillas cuyos diálogos son tan grandiosos que son recordados siempre.

Así que ¿cómo puedes hacer diálogos que potencien tu historia?

Lo más probable es que si estás acá tengas algún tipo de problema en el momento de desarrollarlos.

No te preocupes, al igual que la escritura o encontrar tu voz narrativa, escribir buenos diálogos es algo que logras dominar con el tiempo, con la práctica y leyendo a otros.

Pero mientras mejoras ¿qué te parece si te ayudo con algunos tips?

7 tips para escribir mejores diálogos

1- No uses el dialogo para verter información

Al día de hoy no estoy muy segura cómo se traduce realmente «info dump», pero te puedo explicar de qué se trata: es cuando insertas una gran cantidad de información de un solo totazo. Como cuando se lanza la basura al vertedero: una detrás de otra sin detenerte hasta terminar.

El tipo de información más susceptible a este problema es la relacionada con la construcción de tu mundo o el trasfondo de tu historia.

La consecuencia directa del «info dumping» es que tu lector se aburre hasta la medula; cuando lo usas en un dialogo puedes hacer que tus personajes parezcan robóticos.

Algunos abusos comunes de este tipo se pueden descubrir:

a) Cuando el lector ya sabe que tu personaje conoce o hace algo, pero aun así escribes un diálogo al respecto. Ejemplo:

María le dijo que su color favorito es el azul.

Mi color favorito es el azul dijo.

b) Cuando el discurso tiene mucha más información de la que debería. A diferencia de ti y de mí ―que somos escritores―, la gente normal tiende a condensar lo que dice y a omitir la información innecesaria.

Este segundo problema tiende a causarse cuando el escritor siente al lector como parte de la conversación, como un escucha más, y quiere darle la información necesaria para que entienda lo que está sucediendo.

Sí, es verdad que cuando dos personajes intercambian información siempre será para que el lector la sepa.

Solo trata de no irte de chismoso y contar más de lo que deberías.

2- Mantén la conversación fluida

Si los personajes hablan y hablan sin ninguna pausa o si sus interlocutores se mantienen en silencio es muy posible que tengas una dialogo muy aburrido ―de hecho, no sé qué tanto se le podría llamar dialogo a eso―.

Es posible que quieras tener un personaje que se siente sobre la palabra y no deje hablar a nadie más. Sin embargo, en la vida real la gente tiende a interrumpir al otro sin previo aviso, sin importar si esa persona que estaba hablando ya terminó de decir lo que quería decir.

Está bien y es natural que tus personajes hablen y hablen sin que nadie los interrumpa de vez en cuando. Pero si siempre que tus personajes hablan ocupan más de una página sin ninguna interrupción de tu parte o de otro personaje, es posible que tengas un problema.

Asegúrate que lo que dice ese personaje parlanchín sea vital para tu historia de alguna forma. Si no lo es, recorta lo que sobra.

Si, por ejemplo, tu personaje está narrando un evento traumático para él, que hace parte de tu historia, déjalo hablar. Su monologo será pertinente. En ese caso recuerda, al menos, variar la longitud de las frases para que el lector no se canse o se aburra.

Échale mano al ritmo para mantener su atención.

3-No hagas los diálogos muy realistas

¡Pero Annie, me acabas de decir que debo cortar los diálogos como sucede en la vida real! ¿No era que debían sentirse más reales?, me dirás.

Y la respuesta es sí. Sin embargo es posible hacer que un dialogo se sienta real sin hacerlo realista. Me explico: ¿No notas que muchas veces cuando hablamos repetimos la misma palabra, dudamos o redundamos?

Cada detalle o cada vicio se notará mucho más en tu escritura y hará que tu trabajo se sienta flojo. Cuando hablamos tendemos a pasar por alto esos momentos repetitivos, pero en el texto todo eso va a resaltar mucho.

4-Escribe tus diálogos pensando en el estado de ánimo de tus personajes

Piensa en cómo se siente la persona que está hablando y cómo eso afecta tanto la escena como su comunicación.

Si tu personaje se caracteriza por hablar muy fuerte pero esta vez no quiere que nadie más sino su interlocutor escuche lo que quiere decir, lo más probable es que bajará la voz y cambiará su expresión corporal. Pero como no está acostumbrado a hablar pasito lo más probable es que se enrede un poco o a veces levante la voz sin darse cuenta.

Por otro lado, en una escena intensa va a ser difícil que tengas espacio para los monólogos, se sentirán fuera de lugar y podrán destruir la tensión que tanto se esforzaste por conseguir.

5-Piensa en el texto vs el subtexto

Los diálogos no se tratan solo sobre cómo hablan tus personajes sino de lo que hablan. Un silencio puede responder tanto o más que una palabra.

Hay un significado en todo lo que se dice y en lo que no se dice. En lo que se calla y en lo que se miente: si alguien te dice «Estoy bien, gracias» pero tiene una mirada perdida o los ojos vidriosos, está comunicando mucho más con su cuerpo que con su boca.

El texto que escribes es aquello que fluye de la boca de tus personajes, el subtexto, en cambio es eso que realmente quieren comunicar, entre líneas.

Haz que en tus diálogos quede implícito que tus personajes tienen más para decir que aquello que pronuncian sus labios. El subtexto te ayudará a mostrarlo cómo es por dentro y por fuera, contar esas historias que ellos se cuentan a sí mismos y no a otros.

6- Deja que cada uno de tus personajes tenga una forma característica de hablar

El error más común de quienes empiezan a escribir es hacer que todos sus personajes hablen igual ―y además el narrador, también―.

A menos que tus personajes pertenezcan a un ejército de clones o de robots donde todos hablan igual, se mueven igual y piensan igual, cada personaje debería tener su manera característica de hablar que lo identifique de los demás y lo enriquezca.

Piensa en el nivel de educación de cada uno de ellos, de su edad o de su habilidad con el lenguaje. Las muletillas también sirven.

7- La palabra «dijo»

El uso excesivo de la palabra «dijo» es un poco controversial. Hay quienes dicen que es una palabra tan neutra que puede pasar desapercibida y hay otros a quienes no les gusta que se repita de a mucho.

En el dialogo diario, normalmente somos capaces de observar quién es el que habla o escuchar los diferentes cambios vocales que tienen. La escritura no te da esa posibilidad visual y auditiva. Por eso es necesario construir bien los diálogos.

Los errores más comunes que se dan en esta construcción:

  1. a) Abusar de la palabra «dijo»
  2. b) Usar reemplazos extraños para la palabra «dijo»

La mayor parte del tiempo, el significado y la implicación de lo que un personaje dice es suficiente para que el lector pueda imaginarse el tono de la voz y el estado emocional del hablante.

Por ejemplo:

 «Olvidaste lavar los platos de nuevo»

Suena a regaño y da la impresión de que la persona que habla está molesta.

En este caso, aunque podrías haber hecho algo así:

―Olvidaste lavar los platos de nuevo ―gruñó.

La palabra «dijo» podría usarse sin ningún problema. Sin embargo, tienes que tener en cuenta que abusar de esa palabra podría hacer monótona tu escritura. Tener una amplia variedad de vocabulario referente a la forma de modular la voz, ayudará a guiar a los lectores mucho mejor. Eso sí, siempre asegúrate que las palabras que uses no sean muy extrañas y que el lector se pueda imaginar lo que estás describiendo.

Una buena solución es que leas tu dialogo en voz alta.


Esperamos que este artículo te sirva para mejorar tus diálogos. Si te sirvió la información, alegra nuestro día con un ‘like’. No olvides seguirnos en redes sociales para tener más consejos de escritura y ayudas para escritores.

Si nos faltó algo, ayúdanos a completarlo. ¡Nos encanta escuchar tus anécdotas!

Imagen: Martin Cathrae (vía flickr)

 

 

Sobre el Autor Escuela de escritores Mnemósine

Coaching para escritores

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