Hay que admitir que la mayoría de nosotros somos sádicos. O bueno, por lo menos lo somos cuando consumimos historias: entre más dolor y miseria vemos que experimenta un personaje, más vamos a querer adorarlo. El problema está, entonces, en cuánto podemos llegar a presionar a nuestros queridos antes de ir muy lejos o, en el caso contrario, cuándo debemos empezar a torturarlos para que se conviertan en ese alguien que deben llegar a ser.

Para ser honestos, este es uno de esos puntos que, como escritores, nos puede llegar a  dar un tiempo difícil. Amamos tanto a nuestros personajes que a veces quisiéramos que nada les pasara, sin embargo, acá sucede como con cualquier niño malcriado: si las cosas le salen bien además de tener una historia muy aburrida nunca va a tener la necesidad de superar las adversidades y por esta misma razón nunca va a brillar.

Cabe aclarar que la tortura de la que voy a hablar en este artículo es psicología y no física.

Así que:

¿Cómo puedo torturar mejor a mis personajes?

1-Resiste el instinto natural de hacerle las cosas fáciles a quien amas

Este vendría a ser el más obvio de los secretos que te voy a contar, pero no por eso es el más fácil de cumplir: hemos pasado muchas horas diseñando a nuestros personajes. Sabemos cuál es su historia, su color favorito, sus sueños más profundos y lo que les gusta comer a media noche cuando nadie más se entera. En pocas palabras los hemos visto crecer y eso genera un cierto apego. En el fondo queremos que no tengan que sufrir nunca, que sean amados por el mundo entero ficticio y no ficticio.

Pero ese es un comportamiento que no te sirve como escritor ―malo, niño malo. No puedes malcriar a tus personajes―. Los momentos difíciles están ahí para que crezcamos y evolucionemos. Es muy doloroso crecer, lo sé, pero es principalmente porque para ser mejor es necesario enfrentar crisis. Solo el dolor, la desesperación y la miseria te dejaran saber de qué estás hecho ―y eso va para ti, también―.

2-Transforma la empatía en masoquismo

Tus personajes viven dentro de ti y eso hace que de todos los seres humanos seas tú el que más los comprendas. Esa comprensión es la que te permitirá hacerlos completamente miserables. De hecho, en el momento en que estés sentado en tu escritorio pensando en las diversas formas mágicas en que tus personajes podrán lograr sus metas sin la necesidad de esforzase mucho es cuando más malo estás siendo con ellos, por eso trata de pensar en aquellas situaciones dolorosas que tu mente quiere evitar.

Eso que tratas de eludir es, probablemente, lo que necesitas hacer experimentar a tus personajes. Pero, ojo, no te vayas al otro extremo y los hagas sufrir más de lo necesario o de lo contrario no trabajarán como quieres que lo hagan.

3-Las personas deberían sufrir por sus errores, pero también por sus buenas acciones.

El arte secreto de hacer miserables a tus personajes incluye un capítulo completo de hacerlos sentir que las cosas suceden por alguna razón ―y aquí es importante que entre una buena cantidad de azar―. Cuando haces esto, las decisiones de tus personajes se vuelven más interesantes y en general más dolorosas porque entra a jugar el remordimiento.

El tormento ficcional más poderoso viene como resultado de una mala o terrible― decisión. Es conmovedor ver como muchas veces el castigo más grande que puede recibir alguien no lo da la justicia sino ellos mismos.

Un truco interesante es mostrar a un personaje que sufre por ninguna razón aparente pero luego demostrar que ese dolor es algo que se merece ―aunque él mismo no se haya dado cuenta―. No tengas miedo de resaltar los defectos de tus personajes, especialmente aquellos de los que no están conscientes.

4- Una pausa y luego el impacto

Una de las peores cosas que puedes hacer, si realmente quieres torturar a tu personaje, es hacerlo sufrir un momento y luego seguir como si nada. Lo único que lograrás con eso es que tus lectores sientan que eres un enfermo por torturar sin sentido.

Lo peor de todo es cuando los personajes están tan ocupados lidiando con la siguiente eventualidad ―y luego con la siguiente y la siguiente y así―, que no procesan lo que realmente les está pasando.

La clave está en mostrarnos el impacto emocional al darnos cuenta, de la mano del personaje, que esos eventos han cambiado algo en su interior.

5- No te afanes por continuar con la acción

Cuando tienes un tiempo escribiendo llega un día en el que te darás cuenta de que cuando las cosas le están saliendo muy fáciles a tus personajes es cuando tienes un guion establecido y quieres hacerlos ir de un punto a otro sin tomar un respiro. En tu agenda está: matar al monstruo a, luego conseguir la reliquia b y llegar al pueblo c. Punto por punto, aquello que deben recorrer en su viaje.

La idea, en tu cabeza, es que tienen que pasar por todos los puntos que lo separan del final, ¿verdad? Bueno, así no es exactamente como deberían suceder las cosas ―a menos que quieras que tus personajes tengan la agenda de un CEO de una multinacional y justo después del final de tu historia deban asistir a la cena con esos inversionistas chinos que no toleran el color verde menta característico de tu mundo de ficción y por esa razón tengan que salir corriendo a darse una ducha y comprarse ropa nueva, lo cual explicaría claramente tu afán―.

Lo que quiero decir con todo esto es que es necesario que te tomes un pequeño descanso entre punto y punto para que las cosas les calen a tus personajes. Para que crezcan deben sentirse perdidos y descarrilados. Déjalos experimentar esos sentimientos de desazón a los que los estás exponiendo para que puedan avanzar.

Cuando pasamos por un mal momento todos queremos salir de él. Ahí es donde entras tú con tu «agenda» para ayudarlo a guiar hacia la salida.

6- La porquería es una función de la creación de mundos

La gente no se comporta inconscientemente porque los dejaron caer de la cuna cuando eran niños: siempre hay un contexto social que le da sentido a la forma de actuar de alguien, incluso cuando no todo el mundo está de acuerdo con ese comportamiento.

Si estás teniendo un mal rato tratando de hacer a alguno de tus personajes lo suficientemente grosero o lo suficientemente desagradable para hacerlo sentir real es porque, probablemente, algo te falta en tu construcción de mundo.

Tal vez necesitas pensar más en por qué algunas personas en tu mundo ficticio sienten que está bien tener prejuicios hacia tu protagonista o, tal vez, debas construir mejor esa ideología que permite ser abusivo en algunas circunstancias. De la misma manera, puedes tomar el hecho de que casi nadie se siente el villano de su propia historia y por esa razón la gente normal― no actúa como monstruo a menos de que haya un contexto social que lo justifique.

7-La miseria es crucial

No torturas a tu personaje porque seas un cretino; lo haces porque tratas de hacer que evolucione y crezca. Algunas veces lo harás cambiar para mal ―según tu propia opinión subjetiva―. Sin embargo, lo que debes tener más claro de todo esto ―y casi que sería bueno que te lo tatuaras en la mente― es que todo lo que experimenten tus queridos debe cambiarlos de alguna manera o de lo contrario estarás desperdiciando el tiempo de tus lectores.

A quien te lee no solo es necesario hacerlo sentir la miseria de tus personajes, es igual de importante mostrarle cómo esta miseria cambia su comportamiento o sus creencias. Y, en ese orden de ideas, tu trabajo consistiría en infligir un dolor calculado que incite al cambio y no un dolor que parezca entretenido al observador.

8- El sufrimiento es universal y al mismo tiempo único

Si tus personajes valen la pena es porque son idiosincráticos. Esto hace que aquello que los molesta es específico para ellos: Tal vez haya tenido un trauma en la niñez ―no creo que haya sido por la caída de la cuna o que ese sea una trauma muy válido que digamos― que lo haga muy sensible a ciertos temas o tal vez sus heridas son tan recientes que solo bastaría echarle un poco de sal para verlo llorar.

Parte de las características que debes desarrollar cuando creas a tus personajes es aquello que les duele en particular.

9- Sorpréndelos con regalos en vez de castigos a veces.

Si queremos ser realistas, el dolor es bastante aleatorio ―y no hay nada más ingenioso que preparar a tu lector para recibir una granada y luego darle una deliciosa torta de chocolate a cambio, especialmente cuando siente que tu personaje metió la pata hasta la rodilla y el castigo es más que seguro―.

Esto, además de ser una grata sorpresa, hará más dolorosa y menos predecible la vez que tu personaje la embarre y sea castigado.

10- Los lectores esperan alguna recompensa narrativa

Esto nos lleva a que todo el dolor y el sufrimiento debería sentirse recompensado al final. Todos queremos sentir que esos malos ratos nos ayudan a llegar a algún lado ―así no sea un final feliz o un abrazo grupal con cánticos angelicales de fondo―, a una resolución.

El dolor que pones en tus personajes representa en gran medida la textura de tu historia y la gente sentirá que en verdad estás contando algo cuando llegas a una conclusión real.


Esperamos que este artículo te sirva para que tortures a tu personaje. Si te sirvió la información, alegra nuestro día con un ‘like’. No olvides seguirnos en redes sociales para tener más consejos de escritura y ayudas para escritores.

Si nos faltó algo, ayúdanos a completarlo. ¡Nos encanta escuchar tus anécdotas!

Imagen: Dimitris Kamaras (vía flickr)

 

About the Author Escuela de escritores Mnemósine

Coaching para escritores

One comment

  1. Este era el artículo que necesitaba hace mucho tiempo y que ahora veo de manera espectacular. Serendhipia. Sinceramente expresar dolor y sufrimiento no es mi fuerte. Mucho menos el mal en sí. Pero dijeron secretos esenciales para poder hacer sufrir a nuestras criaturas que ciertamente no sabía o desconocía sus significados, fue muy ilustrativo. Me encantaría que luego hicieran unos artículos referentes a como hacer a un villano memorable, también como hacer a un personaje odiado, malo, cínico y manipulador. Por supuesto también sería muy útil lo de las torturas físicas. En fin, amé este artículo, realmente me fue muy útil, de verdad me gustaría que dieran tips sobre como hacer las vidas de los personajes miserables (y me refiero a las acciones o acontecimientos “desafortunados o merecidos”. ¿Que clase de cosas debe pasar un villano, un héroe o un ser normal para sufrir y evolucionar?

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